Remontar: siempre Lucho

Ladislao Hernández

El FCB depende de sí mismo para ganar la Liga. Va a estar complicado: el Madrid ha atravesado este curso momentos de verdadera lucidez, y cuando se le han apagado los faros, siempre había un árbitro buen samaritano para echar una manita y empujar al carro cuesta arriba. Penalti va, penalti viene.

Pero ha llegado el momento: vencer en el Bernabéu en la jornada 33 y hacer lo mismo que el RM de aquí a final de Liga, daría la tercera consecutiva a Lucho y un excepcional sello para decir adiós.

El PSG dio un baño al Barça que recordó al que le dio el Bayern en aquella cuesta abajo que fue el año en que Tito recayó de su cáncer. Aquel año se ganó una Liga con 100 puntos, pero el tropiezo en semis en Champions y Copa anunció lo que iba a ser el año oscuro del Tata. No hay que hacer paralelismos. Nada hay comparable a la desgracia de Tito, que tanto dolió al barcelonismo y que nos dejó sin un ciclo que pudo ser brillante: el que iba del guardiolismo al vilanovismo, del Pep al Tito. Pero aquí también suena a ciclo tronchado.

Lucho se ha cansado. La prensa le vapulea, Madrid ladra. Posiblemente los 4 goles de París escuezan. Pero Lucho ha hecho más grande al Barcelona: 2 Ligas, 1 Champions, 2 Copas, 1 Supercopa de España y 1 de Europa, 1 Mundial de Clubes… 8 títulos de 10. Solo se escaparon una Supercopa de España, la que ganó el Athletic en 2015 y le birló al Barcelona y la Historia del fútbol el segundo Sextete, y la Champions de 2016, cuando faltó un gol, solo un gol, en aquellos cuartos de abril de 2016 frente al Atlético.

Es un orgullo que aquel chico que dejó el RM en 1996, al que Tassotti le partió los piños en el Mundial 94, el jugador que se cruzó en el umbral con Johann (uno saliendo, otro entrando), el que mantuvo el ADN de la rabia en un Barcelona holandizado con Van Gaal, aquel chico, ha hecho historia en el Club y será por siempre uno de los inolvidables, de los imprescindibles, de los que siempre recordaremos cuando los viejos les contemos la historia del FCB a los jóvenes.

Puestos a comparar, para medir el valor del ciclo de Lucho podemos deducir, recontando palmarés, que Pep también ganó 8 títulos en sus primeras dos temporadas. La tercera, en la que Guardiola ganó cinco, está todavía por ver. Sabemos, ya, que  pase lo que pase Luis Enrique no podrá sumar ninguna supercopa más, pero es tan brillante su sala de trofeos como la del último gran triunfador de los banquillos.

Otro detalle: el tanto por ciento de partidos ganados por Luis Enrique al frente del Barcelona (76%) solo lo superan Ralph Kirby y Richard Dombi  ¡en 1926! Hace 90 años…

Así que por eso, porque Lucho se va, porque alguien vendrá -y esperamos que sea para seguir innovando, pero respetando el espíritu Barça-, hay que remontar la próxima semana al PSG. Poner todo el esfuerzo y el coraje es más que necesario. Para decirle a un entrenador que ha mantenido al FCB en lo más alto que seguimos con él. Siempre Lucho. Remontar.

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